lunes, 25 de febrero de 2013

Quizás

Quizás el tiempo nos conceda
ese último vals que nos negó la noche.
Quizás este mar de distancia
se evapore
y  nosotros, dos continentes
sin más deriba que una esperanza
colisionemos
limandonos las costas y las costras,
uniéndonos los acantilados y los miedos.
Quizás salvemos
con las manos tejiendo redes
esa idea romántica
que fue concebido para ellos.
Quizás construiremos,
con las mismas cadenas de hiero
que nos atan
a lo que no sabemos si queremos,
un palacio de hielo
para ser nosotros al fin al cabo.
Quizás consigamos arrancarnos
este antifaz del
macabro carnaval
para que el pasado
ya no avance,
y tal vez,
el perro de nuestra memoria
no desentierre
viejos lastres que por desfortuna
siguen sangrándonos en las encías.
Quizás
aun estes a tiempo
de enamorarte de mí sin saberlo
sabiendo que yo soy tú
y tú eres yo
y que esto es más que
 un juego de sinestesia.
Es amor,
sin utilizar esa palabra
porque siempre nos asustaron
los falsos profetas
que por despecho van rasgando
la poca vida que nos queda  ,
y  tú y yo, incendio de nieve,
siempre hemos estado
en la parte de los incrédulos
a medias.
Quizás el camino
del desencanto,
esta soledad que te
abraza
esta rueda de inercia
de cambios que no experimentas
 esa angustia de querer y no poder
de llorar y reír en lágrimas
haya terminado,
y tú y yo
como dos locos en sus cabales
nunca hemos coincido
más allá de dos pabras y media
de miedo a que no sea verdad
que la bruma que nos asfixia es espesa.
Quizás este sea
un delirio de mi sueño,
pero aun habiendo sufrido
las certezas
de que la verdad,
la realidad y lo evidente
no es sinónimo
de nuestros sentimientos,
sé que sin apenas conocernos
nos conocemos demasiado.
Y eso, vida que eres,
es, sinceramente,
la ilusión de quererte.





miércoles, 26 de diciembre de 2012

Vacíate de ese cielo.

Ella.

¿Recuerdas?
Su forma de besar,
que no era otra que entregarte sus labios.

¿Recuerdas?
¿O el dolor que sigue  emanando es excesivamente ácido?

¿Recuerdas?
Esa es tu penitencia,
por jugar a morderle el alma
en enero.
Por dividirla en miles de sustraendos
en abril

Demasiados recuerdos
recuerdas.
Demasiados rediles
de culpa, pena e indiferencia
te trae este diciembre.

Dime porqué no avanzas,
porqué piensas que la próxima primavera
será igual que sus ojos tristes.

Dime,
en qué momento quisiste segregar
el abismo de vuestro mundo
y te encontraste solo.

 
Cielo,
termina de supurar.
Recomponte en vida y letras.
Sangra y vacíate de ese cielo caduco
que diluvió mares.
 
Reconoce en ti la fuerza
de multiplicar sumandos y fragmentos de hielo.
Déjale, como ya lo hiciste.
Déjale, pero ahora, sin volver a tras.
Y amale.
Que tú y él solo sabéis de sentimientos insanos.



Dejar de ser uno y mitad,
convertiros en poco más
que un radicando de índice dos.
 
Y vuestras promesas serán
papel mojado de esos que te fumas.
 
Recoge, cielo,
tus tacones de muñeca deshilachada
y enhébrate de olvido.













sábado, 15 de diciembre de 2012

Ellas me hacen a ti.

Créeme cuando te digo que ya no es por mí, sino por ellas.
Se las ve enfermas, nadando en las arroyadas, arrastradas por corrientes superficiales cuando quisieran ser ancla.
Sus rojo intenso es ahora una mezcla de ocre y sangre que amanece sin ti. Como siempre.
Me han dicho que no te diga nada, porque aunque son tuyas no las reconoces.
Ellas emanan de ti, de tus poros y entonces son festivas, sensuales, luminosas.
Pero las escondes detrás de la cortina para no oír como te bailan el agua.

Dolidas en su orgullo vienen a mí y me hacen madre adoptiva.
A mí. A quien no sabe nada de ti.
Las hago mías o ellas me hacen a ti. Todavía no lo sé.
Empiezo a verte, a saber de tu sonrisa de medio lado, a imaginar como sería emanar yo también de tu saliva, de tus heridas y supurar contigo.

Y como yo ya deseo ser de ti ellas ya anidan en mi espalda.
Y me tatúan nuestras sílabas, futuras nostalgias.
Y se vuelven alas que  a cierta altura me degradan.
A mí y a mis letras. A ambas que nacimos de tus manos.

Se ríen de mí. Dicen que si ellas no son tu santuario me dolerán en el alma.
Que si tus pasiones no son ellas, serán alcohol en la herida para que tanto ellas como yo no olvidemos que por ti somos una sola que por ti no deja de escribir

sábado, 1 de diciembre de 2012

Antítesis

Es demasiado sencillo.
Aquí no hay un "Nosotros", solo un "tú y yo" egoísta, geocéntrico, ruin, tirano...... e insaciable.
Sabemos a que hemos venido, a hacernos daño, sin prosa ni métrica. Con rima cortante en versos pares.
No nos queremos, eso esta claro, solo nos matamos esperando que pase tu Invierno.
Has decidido suicidarte entre mis piernas y yo he preferido sacarme el corazón.
Aún así no me prometas nada, que el morbo y el juego estan ahí.
El primero en romperse nos pierde.
Me pregunto quién te estará dejando escapar y porqué te sigo reteniendo...
Si quieres, vete y cuando vuelvas a tus cavales, vienes.
Mientras tanto, descóseme de tu clávicula.
Desprendete de mi sangre.
Siempre hemos sido esa antítesis brutal, la incoherencia perfecta.
Un bucle de olvido,
   Y un redil de instinto.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Dime, o grítame o arañame

Digamos que solo te quiero a ti
Digamos que siento pánico, que te he encontrado y tú a mí no.
Digamos que todo mi sexo es tuyo, desde este índice que no tocas.
Digamos que yo ya supe de ti, de tu miedo a sentir.
Digamos y añado que no lo descubrirás.

Proclamo que desconozco tus incógnitas y tus deseos.
Que aunque descubrirlos quisiera te encierras tras mil cerrojos.
¿Quién te ha dicho que sea mala?,¿ o que no te adore? (que en esencia es lo mismo)
Quién, dime, dime ahora y le explico de tu vida y mi ligadura, de mi anhelo y tu inconsciencia que no es otra que mantenerme andando por este desfiladero.

Dime, o grítame, o aráñame con tus razones.
Dime, miénteme y bésame que te estoy esperando.

Odio las porciones de tus Inviernos desconocidos.
Tú, mi exponente "n", sonríeme de medio lado antes de que desaparezcas.
Porque te vas y  yo me quedo, porque avanzas y yo me ovillo en tus recuerdos.


Que el hipocentro de este temblor son tus veinte años desconocidos, que consumen mis días con quizás y otros adverbios.

Mírame, desde arriba, abajo, desde este costado, o desde tu eje de coordenadas, que no te miento. Que te quiero


miércoles, 21 de noviembre de 2012

A maldiciones, lágrimas y alegrías

No sé escribir más que de dolor.
Pero esta vez no quiero evocar palabras de tu ausencia.
No quiero.

Te tengo melancolía, ya sabes que jamás te tuve.
Siempre fuiste de ella, de tu otra vida. Venías a mí a intervalos intermitentes sin pagar los daños.

No te recrimino nada. Te he amado tanto como a tus vaivenes de idas y venidas.
Te he sentido tóxico, con la fecha de caducidad en el dorso. Te he estado esperando y todavía me tienes aquí, buscándote de otoño a primavera, perdiéndote en  cada estío.

Ya sabes quien soy, la fiel que venera tu sonrisa de medio lado, la que teme esos veinte años desconocidos de tus espaldas.
 Yo, la que se define por medio de tu piel de invierno y tú ,el que se enreda en otras soledad.

Yo soy la que te ama a gritos y a llantos, a maldiciones , lágrimas y alegrías.

Y la de las manos frías.

martes, 20 de noviembre de 2012

Inconsciencia

En mi inconsciencia paso los minutos, las horas, los días.
En mi inconsciencia la niebla de hoy es un tupido velo de plomo y la lluvia que amenaza con precipitarse es ácida.
En mi forma aislada del mundo no sonrío, no bailo, no pienso, no existo...
Es lo mismo recordar tu olor que me envolvía que ver a la orquídea de mi mesa deshojase.
Me da lo mismo coger el ascensor que bajar a este abismo por las escaleras.
En mi inconsciencia nadie es lo mismo que nada, y algo y alguien tienen cerrada la puerta.
En mi inconsciencia nadie me puede tocar, ni dañar, ni acariciar, ni sentir..

Pero, así sin más, todo se vuelve real, cercano, me obligan a abrir esta coraza y me inundo.
Ahora percibo cada sonido y tu fragancia. La lluvia, rumor de aguas es la ola que devasta.

Salgo de mi refugio, de ésta, mi burbuja hermética y me despojo de cualquier escudo. Se bañan mis pupilas y pierdo el poco calor corporal.

Este titán dolor que se escarba en mis huesos y estrangula mis venas. Ésta herida abierta que no ha terminado de supurar. Éste sufrimiento que me trae pensamientos suicidas.
Todos mis miedos y mis nervios a flor de piel, necesito de tus abrazos o una valeriana para calmarme.
Oigo tu voz en forma de sexo audible.
Pasas a mi lado, no notas mi latidos reprimidos inhumanamente.

Me miras con indiferencia, indulgencia en una intersección de la via pública.
Te paras y la tomas entre tus brazos que ya me aprisionaron.
Ella te sonríe, yo sangro, tú la besas.

De nuevo mi salvación, mi inconsciencia llega a mi de las misma forma implacable de siempre.
Ya no veo, ni siento, ni sangro nada.
Pero antes de volver a mi esfera impenetrable te bombardeo con esta pregunta inaudible:"¿Ya no me piensas?"
 Y solo el tiempo sabrá si me responderás.